Aunque en principio era nuestra intención evitarlo nos acabamos topando con una procesión de Semana Santa en Sevilla.
He aquí la carroza (creo que se dice) de la Fervorosa y Mariana Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos del Triunfo de la Santa Cruz, Santo Cristo Varón de Dolores de la Divina Misericordia, Nuestra Señora del Sol y San Juan Evangelista (Hermandad de Nuestra Señora del Sol, para entendernos).
Qué verde diréis, y en efecto, un montón de Guardias Civiles les acompañaban.
Aunque no me interesan demasiado estas cosas tengo que decir que ver -sin comerlo ni beberlo- en primera fila cómo se las tienen que ingeniar para girar (algo menos de 30º) en una calle impresiona bastante.
Como dato curioso y no relacionado con el paso diré que ésa calle (Constitución) es por la única que pasa el tranvía de Sevilla. Repito: el tranvía de Sevilla sólo pasa por una calle.
Además cuenta, ella solita, con tres Starbucks, una Catedral y varias gitanas que te ofrecen ramitas de romero diciéndote, llenas de seriedad y seguridad en sí mismas, Toma (a cambio de un modesto impuesto revolucionario).
Historieta nacional: en una calle perpendicular a ésta la señora espectadorTM vio uno de los gestos más flamencos y cañís de la historia: una señora alcanzándole grácilmente a su marido la cartera, atada con una cuerda, desde el balcón de su residencia en un primer piso.

